Desquiciado

Todo va hacia delante

Yo me paro me siento y espero

Todo acaba pasando

Y mientras todos siguen su ritmo su nivel su camino yo solo veo como todo pasa

Lo agradezco

Sin ganas de nada

La sombra de los árboles el despertar del río el murmullo incesante de seres candidos que prosiguen su camino

Pero yo solo veo como todo pasa sin saber que decir a quien acudir que mirar

Lo agradezco

Yo solo se quejarme no me preguntes no me contestes déjame esperar sentado

Que pase el tiempo que todo cambie

No quedan fuerzas no quedan suspiros

Un mundo donde la gente solo corre no para ni si quiera creo que respiren

Me apoyo en fantasmas y recuerdos que no sirven de nada

Me apoyo en la estabilidad de mi propia inestabilidad que no me ayuda a vivir pero si a sobrevivir

¿Qué hay al final del camino?
Frases que no valen nada corazones llenos de mentiras con los cuales se justifica el dolor con el que se descargan contra ti y contra tu alma

Tanto rencor tanto dolor

Y yo juego a sostenerme en lo absurdo en lo inmoral en lo incorrecto en la línea que no se debe cruzar en al excusa en la mentira en lo lascivo
Suspensa cuerda que algún día se romperá

Y yo caeré y quebrando todos mis huesos

Lo agradezco

Se cicatriza la pierna la tentación la duda la espera pero no el sufrimiento


Me siento y espero y me arrollo en mis pensamientos y me dejo llevar por mi propia inestabilidad

¿Y por que?

Pues no se

Solo se que quiero que pase el tiempo…

Ayer:
Autodestructivo.

Hoy:
Desquiciado.

~ por Alexander Mathews en Mayo 17, 2009.

Una respuesta to “Desquiciado”

  1. Tiempo tiempo. Eso que nos mueve sin cesar. A veces pasa tan tan taaaaaaaaaaan rápido que cuando te das cuenta ya es “tarde” y otras veces, es todo lo contrario. Más lento que una tortuga coja.
    Ahora quizás sea agobiante y desquicie al máximo, quieres cosas que no puedes tener y anhelas otras que no puedes ni pedir. Necesitas tanto otras que te terminas asfixiando pues no llegan.
    La paciencia querido, es una de las más grandes virtudes. ¡ARRIBA!
    respira profundamente, pues todo eso pasará, como las largas colas en el paro.

    Cada vez queda menos para sonreir más fuerte. ¿Me esperas? ¡llegaré!

Escribe un comentario